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Escuela de padres: Belén Piñeiro

El pasado 11 de diciembre, inauguramos nuestra Escuela de Padres con Belén Piñeiro, experta en Neuroeducación y Educación Emocional.

Desde 2014 comparte su conocimiento, sus descubrimientos y sus progresos con padres y educadores a través del blog Maestra de Corazón, promoviendo los beneficios de la Inteligencia Emocional y tratando de ser una ayuda para conocer y gestionar bien nuestro bienestar emocional, la motivación y la autoestima

Nos pareció interesante comenzar con esta ponencia como apoyo al Programa de Interioridad e Inteligencia Emocional que estamos desplegando con alumnos y educadores a través del Plan de Acción Tutorial, para que desde casa las familias puedan también reforzar este aprendizaje y ser parte activa del proyecto.

Os invitamos a leer la entrevista que nos concedió Belén Piñeiro y os adelantamos que en próximas fechas anunciaremos la ponencia del segundo trimestre que estamos seguros será de vuestro interés.

Palabras de Belén Piñeiro para nuestra comunidad educativa.

¿Qué te parece la Escuela de padres y este tipo de iniciativas?

Me parece una iniciativa estupenda. Es fenomenal que padres y docentes tengan espacios como este donde aprender, dialogar, hacer comunidad y unir esfuerzos para trabajar juntos en la misma línea educativa.

 ¿Cómo se puede ser maestra del Corazón en el día a día?

Pues tratando de mantener la motivación y el equilibrio emocional. Incluyendo hábitos en nuestra vida que nos permitan cultivar nuestros valores, mejorar nuestro nivel de autoconocimiento y rebajar nuestros niveles de estrés y cuidar nuestra salud emocional.

¿Qué respuesta recibe de los padres y los profesores tras las ponencias que realizas?

Generalmente recibo un feedback muy bueno. Para mí es importante cuidar la cercanía con los asistentes, a los que siempre les facilito mis datos de contacto para que me escriban ante cualquier duda. Me encanta que contacten conmigo y me cuenten que se han animado a poner en práctica alguna de las actividades que recomiendo y que comienzan a ver resultados.

Desde tu punto de vista, ¿qué debería mejorar en el trato a los niños en casa y en la escuela?

Considero que hay varias cosas que tenemos que mejorar, pero intentaré nombrarte una para cada lugar.
En la escuela creo que es importante recordar que los niños necesitan hacer cosas de niños: jugar, inventar, crear, hacer ruido, divertirse, caerse, enfadarse, llorar... En la escuela se pasan la mayor parte de la jornada realizando tareas dirigidas y no les queda tiempo para disfrutar de su niñez. Jugar es tan importante como la clase de matemáticas. Mediante el juego libre los niños desarrollan habilidades que el día de mañana serán importantes en su vida adulta: llevan la iniciativa, toman decisiones, resuelven problemas, crean y cumplen sus normas, dialogan, negocian, trabajan la motricidad fina, la gruesa, la imaginación, la confianza en sí mismos... Es importante recordar que el juego, al contrario de lo que parece, es un tema muy serio y aporta tanto como cualquier otra materia.

En casa, curiosamente, daría algo que puede parecer el consejo opuesto: recordaría a los padres los beneficios para la autoestima infantil de adquirir responsabilidades. Hemos pasado de la educación de la generación de nuestros padres, que normalmente era demasiado estricta, a una educación demasiado permisiva. Algunos padres protegen demasiado a sus hijos y no les conceden ninguna responsabilidad en el ámbito familiar. Los niños crecen con la sensación de que ellos no tienen que aportar nada a la unidad familiar y que su entorno tiene la obligación de cumplir todos sus deseos y caprichos. Con el paso del tiempo los niños no desarrollan habilidades como el esfuerzo, la tolerancia a la frustración, la colaboración, la resilencia o la perseverancia, claves fundamentales para su autoestima y su vida adulta, tanto a nivel personal como profesional

¿Qué emociones cuesta más identificar?

En general, la mayoría de las personas tienen poco vocabulario emocional, por lo que nos resulta muy complicado saber con exactitud la emoción que estamos sintiendo. Lo más habitual es que confundamos una emoción con otra o que solo identifiquemos una emoción, cuando realmente estamos sintiendo varias. Es muy común, por ejemplo, que identifiquemos que sentimos ira hacia una persona con la que estamos enfadados, cuando probablemente haya otras emociones como decepción, tristeza, resentimiento, etc.

¿Qué podemos hacer para identificar mejor las emociones?

En mis formaciones suelo recomendar crear un “Diario Emocional”. Dedicar unos minutos al final del día a escribir las emociones que hemos sentido, incluyendo también los pensamientos y las reacciones físicas asociadas a esa emoción. También se pueden incluir otros factores como la situación que la ha detonado o la intensidad de la misma.

Llevando este registro podremos saber más acerca de las emociones más recurrentes en nuestro día a día. Una vez que hayamos adquirido el hábito, podemos ir ampliando nuestro vocabulario emocional y, con ello, incluir nuevos términos en nuestro diario.

¿Qué te piden los padres hoy en día y qué problemas encuentran?

Resulta muy difícil generalizar, pero en Educación Infantil es muy frecuente que los padres pregunten acerca de cómo establecer límites a sus pequeños. Ante esto, siempre digo que es mejor tener pocos límites, pero muy claros. Todos sabemos decir “¡NO!” a nuestros niños si , por ejemplo, vemos que salen corriendo hacia una carretera. Si estamos plenamente convencidos de que un límite es inquebrantable, sabemos marcarlo. El problema surge cuando no estamos seguros del por qué del límite. Si nosotros tenemos dudas, se las transmitiremos a los niños. Por eso es recomendable que existan pocos límites, pero que todos tengamos claro el por qué y el para qué de los mismos.

¿Una vez que reconocemos las emociones, ¿cómo se beneficia la persona en su vida?

Somos los únicos que, con total certeza, viviremos con nosotros 24h al día durante todos los días de nuestra vida, por lo que conocernos mejor, siempre será una ventaja. Cuanto más te conoces a ti mismo, más puedes regular y gestionar tus emociones. Esto hace que no reacciones de forma impulsiva ante un imprevisto, que tomes mejores decisiones y que toleres mejor el estrés y la ansiedad, entre otras cosas. Además, identificarás y empatizarás más con los demás, por lo que también mejorarás tus habilidades sociales.

¿Alguna sugerencia para padres y profesores?

¿Una común? ¡Que no magnifiquen! Al final, (casi) nada es para tanto. La mayoría de los problemas que tenemos con los peques serán irrelevantes a largo plazo. Propongámonos disfrutarlos más y enfadarnos menos.

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